Un regalo que no se olvida

No fueron pocas las dificultades que este joven mexicano tuvo que afrontar para asistir a su primera JMJ; fue la aventura de su vida

  
"A la edad de 17 años ha quedado grabado en mi corazón un memorial imborrable acerca del poder de Dios para realizar una obra magnífica; siempre pienso en lo maravilloso que resulta estar un día en un continente y al otro día estar en otro, y todavía más impresionante es darte cuenta que todo obedece a un plan de salvación para tu vida". De esta forma resume Jorge Alberto su experiencia, cuando viajó desde Monterrey (México) hasta París (Francia) para participar en la XII Jornada Mundial de la Juventud, en 1997.

Este psicólogo de 30 años recuerda cómo tuvo que ponerse a trabajar rápidamente con el fin de obtener los fondos necesarios para costearse la peregrinación. Sin embargo, cualquier proyecto que comenzaba "terminaba en fracaso" por lo que "me planteé que tal vez no debía asistir a la JMJ", indica el protagonista de esta historia.

Todo pareció cambiar cuando algunos feligreses de Madrid contactaron con su parroquia de Monterrey para enviarles dinero y ayudar a sus jóvenes. A Jorge Alberto le correspondieron 700 dólares, pero la alegría duró poco: su madre y abuela enfermaron y tuvo que emplear la mayor parte del dinero en su cura. Fueron 100 dólares los que le quedaron finalmente para destinar al pago de la peregrinación. Al ver que la cantidad era demasiado pequeña, optó por "regalárselo a alguien pobre". "Dios sabe q
ue esos dólares representaban el deseo y la ilusión de encontrarme con el Papa Juan Pablo II", recuerda el mexicano, quien ya no albergaba esperanzas de poder participar en la JMJ de París.

"Tiempo después, cuándo faltaban dos meses para el gran evento en París, me preguntó mi catequista: ´Oye Jorge, ¿vas a ir?´, y le respondí: ´Estoy esperando que Dios provea, porque de momento no tengo dinero para pagar el viaje´. Él me respondió: ´Pues tendrá que proveer muchísimo porque en breve se acaba el plazo de inscripción", relata Jorge Alberto.

Una semana más tarde, todo cambió. "Alguien ajeno a todo esto me preguntó: ´Jorge, ¿quieres ir a París?´. Yo le respondí de forma afirmativa y me citó en un banco para darme algo; pensé que me iba a dar sólo algunos dólares y ya pensaba en regalárselos otra vez a alguien. Sin embargo, me pidió que le dijera el coste total de la peregrinación. Sacó un cheque y lo rellenó con la cantidad exacta", recuerda emocionado. "Éste hombre me dijo: ´Es un regalo; vete a ver al Papa".

Todas las dificultades que aparecieron las semanas previas al viaje fueron desapareciendo. "El Señor me ayudó con el pasaporte y la Visa para EEUU. Además, me prestaron una cámara de fotos, varios carretes y me regalaron algunos dólares para el viaje, porque yo no tenía nada".

El día del encuentro con Juan Pablo II, el grupo con el que viajaba Jorge Alberto tuvo que trasladarse en metro hasta el lugar de la celebración. De camino, cantaron y danzaron y "muchos de los ancianos que nos cruzamos por el camino nos miraron sorprendidos y nos dedicaron sus sonrisas". Cuando llegaron al lugar del acto, "no me podía creer que estuviera allí; era el día más esperado", señala el mexicano.

Por todo ello, Jorge Alberto no duda en animar a todos los jóvenes a acudir a Madrid en 2011 y experimentar lo que él vivió en la JMJ de París. "Es una vivencia que queda en el corazón, algo que nada ni nadie puede arrebatar", subraya feliz este mexicano.
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Comentarios (17) Añadir comentario
#17   Yuriana Morgado   23/02/2010
Para mí participar en las JMJ ha sido también una bendición,han cambiado mi vida. He asistido a 2 de ellas,a la JMJ del 2002 y a la JMJ del año 2005.Para esta JMJ de Madrid iré con un grupo grande de jóvenes mexicanos. Me encantaría contar mi historia, pues es prueba de que aún sin dinero, si lo queremos y soñamos, lo podemos lograr. Nos vemos en Madrid 2011.
#16   Carolina Bonetto  22/02/2010
Esto me da mucha esperanza porque mis padres no me pueden pagar el viaje y tengo que trabajar. Así ahorro.Un beso.
#15   MArilyn  17/02/2010
Me da esperanza tu historia porque yo quiero ir a Madrid 2011 y tampoco tengo nada voy a trabajar y hacer todo lo posible para poder ir! y de verdad que si está en los planes de Dios voy y si no pues a aceptalo! gracias! un abrazo!
#14   Beatrice  15/02/2010
Me encanto leer tu historia y me emocione. Tuve la bendicion de estar en la jornada pasada,Sydney 2008. Es una experiencia unica, recuerdo el primer evento, el dia que llego el Papa Benedicto..fue impresionante. Tambien lo lindo que era tomar el metro lleno de jovenes cantando-cada quien en su idioma-pero todos compartiamos la misma fe.
#13   Anne Caroline  12/02/2010
Dios también me proporcionó la peregrinación a Sydney 2008. Yo ya estaba más de un año de trabajo para ir a esta peregrinación, pero como el valor era demasiado alto, yo sabía que no sería suficiente. Yo y algunos jóvenes que han trabajado conmigo lo que esperábamos un milagro, porque no tendría que ir con nuestros propios recursos. Hicimos una última promoción, que faltan 2 meses para el día, y esto fue a vender entradas para el proyecto de una bicicleta. Luchaban de casa en casa con la esperanza de que estas entradas podrían completar el valor del viaje. Falta una semana para pagar la totalidad del valor de la peregrinación, el Señor ha proporcionado: DO billete se extrajo fue que yo había comprado. Estoy seguro de que quien toma la peregrinación jóvenes es Dios. Basta con aceptar la llamada que nos hace, trabajando duro, y esperar que él: D Abrazos ---- Comigo também Deus providenciou para a peregrinação de Sidney 2008. Já estava a mais de um ano trabalhando para ir a esta peregrinação, mas como o valor era muito alto, sabia que não seria suficiente. Eu e alguns jovens que trabalhavam comigo esperavamos um milagre, pois não teriamos como ir com nossos proprios recursos. Fizemos uma ultima promoção, faltando 2 meses para a Jornada, sendo que esta consistia em vender bilhetes para sortearmos uma moto. Batiamos de casa em casa na esperança que estes bilhetes pudessem completar o valor da viagem. Faltando uma semana para quitar todo valor da peregrinação, o Senhor providenciou :D O bilhete sorteado foi o que eu tinha comprado. Tenho certeza que quem leva os jovens a peregrinação é Deus. Basta aceitarmos o chamado que ele nos faz, trabalhando com afinco, e esperar Nele :D Abraços
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