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Más de 300 internos -hombres y mujeres- abarrotaban el salón de actos, donde el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, iba a celebrar una misa presidida por la Cruz de los jóvenes. Acudieron también varios párrocos de la capital y, por supuesto, dos de los capellanes del centro, Paulino y Juan Luis.
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En el segundo patio se detiene la comitiva. Los voluntarios entregan la Cruz y el icono a un grupo de reclusos que esperan bajo la lluvia. Los internos recogen la Cruz y la elevan sobre sus cabezas para continuar el recorrido hasta su destino, el salón de actos donde varios cientos de reclusos esperan.
David, uno de los portadores, rememora más adelante el momento. "Hemos acogido la Cruz con gran orgullo y satisfacción, es un paso muy grande, todos los años nos visita el obispo pero nunca había venido la Cruz".
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Tras la calurosa acogida y como prólogo a la misa uno de los internos sube al ambón para agradecer en nombre de todos la llegada de la Cruz y el icono: "Gracias por acordarse de nosotros y venir a compartir su tiempo con nosotros en estas fechas tan señaladas". Un gran pantócrator preside la ceremonia tras el altar con un lema a su alrededor: "Gloria a Ti Trinidad y a los cautivos libertad". Más adelante el cardenal Rouco en la homilía responde: "Venimos a celebrar con gozo la Navidad porque en toda circunstancia se puede celebrar la Navidad".
El cardenal Rouco tiene un recuerdo especial para las Jornadas de la Juventud y explica que su intención es que "los jóvenes conozcan a Cristo como el camino, la verdad y la vida, nos preparamos para un gran encuentro con Él".
La homilía se termina con los deseos para el inminente nuevo año: "Que el año nuevo nos traiga la libertad de nuestro corazón y la libertad de toda nuestra persona".
Los presos está exultantes tras la misa, Juan Carlos valora la llegada de la Cruz "muy positivamente, aquí hay mucha gente que necesita esta fuerza". David cree que "es un paso muy grande" y destaca el respeto con que se ha vivido la ceremonia: "no han tenido que llamar la atención de nadie y quien más, quien menos, ha rezado, todos hemos rezado".
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Amalia, recibida como "mami" a la entrada del icono, se refugia en la fe para sobrellevar la vida en el penal: "La fe me ayuda a llevarlo un poco mejor, es muy duro pensar que mis hijos están esperándome cuando salga".
Los capellanes son muy demandados en el centro. Juan Carlos se queja de que es difícil confesarse ya que constantemente se ven interrumpidos por otros internos que desean hablar con el sacerdote. "No hay un tiempo reservado para la confesión. Trato de rezar por la noche y pedir perdón muchas veces".
Paulino resume la misión de los sacerdotes en la cárcel: "Tratamos de estar con ellos y hacer lo que podamos por ellos, esa es nuestra misión principal".
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MARGARITA GUTIÉRREZ RODRÍGUEZ
02/01/2010 Me ha emocionado leer el encuentro de los presos con la Cruz. El mismo Jesús dijo "estuve preso y me visitasteis", por lo tanto él se identifica con los que están en la cárcel. Ojalá pueda darles pronto la libertad del espíritu y la de la persona, para que puedan reinsertarse en la sociedad de una manera digna y sean respetados sus derechos. |
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