Los presos reciben la Cruz de la JMJ

Más de 300 internos acogen la visita de la Cruz

La Cruz llega a la cárcel de Soto del Real, en las afueras de Madrid

  

"Aquí hay mucha gente que necesita esta fuerza". Juan Carlos, uno de los internos, tiene claro que la Cruz supone un consuelo para tanta gente que se encuentra en la cárcel. La Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud prosigue su recorrido por la diócesis de Madrid, esta vez fue la cárcel de Soto del Real la que la acogió y sus reclusos la recibieron.

Más de 300 internos -hombres y mujeres- abarrotaban el salón de actos, donde el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, iba a celebrar una misa presidida por la Cruz de los jóvenes. Acudieron también varios párrocos de la capital y, por supuesto, dos de los capellanes del centro, Paulino y Juan Luis.

La Cruz fue introducida en la cárcel por un grupo de voluntarios. En silencio cruzaron las primeras puertas y los primeros pasillos. Tras traspasar el primer patio se formó la comitiva encabezada por la Cruz, seguida del icono de la Virgen y, cerrando la comitiva, los concelebrantes.

En el segundo patio se detiene la comitiva. Los voluntarios entregan la Cruz y el icono a un grupo de reclusos que esperan bajo la lluvia. Los internos recogen la Cruz y la elevan sobre sus cabezas para continuar el recorrido hasta su destino, el salón de actos donde varios cientos de reclusos esperan.

David, uno de los portadores, rememora más adelante el momento. "Hemos acogido la Cruz con gran orgullo y satisfacción, es un paso muy grande, todos los años nos visita el obispo pero nunca había venido la Cruz".

Un cerrado aplauso recibe a la Cruz a su entrada en el salón de actos. Tras ella entra el icono, desde la parte derecha un grupo de internas saluda a Amalia, una de las portadoras del icono: "¡Esa es mi Mami, esa es mi mami!".

Tras la calurosa acogida y como prólogo a la misa uno de los internos sube al ambón para agradecer en nombre de todos la llegada de la Cruz y el icono: "Gracias por acordarse de nosotros y venir a compartir su tiempo con nosotros en estas fechas tan señaladas". Un gran pantócrator preside la ceremonia tras el altar con un lema a su alrededor: "Gloria a Ti Trinidad y a los cautivos libertad". Más adelante el cardenal Rouco en la homilía responde: "Venimos a celebrar con gozo la Navidad porque en toda circunstancia se puede celebrar la Navidad".

El cardenal Rouco tiene un recuerdo especial para las Jornadas de la Juventud y explica que su intención es que "los jóvenes conozcan a Cristo como el camino, la verdad y la vida, nos preparamos para un gran encuentro con Él".

La homilía se termina con los deseos para el inminente nuevo año: "Que el año nuevo nos traiga la libertad de nuestro corazón y la libertad de toda nuestra persona".
Los presos está exultantes tras la misa, Juan Carlos valora la llegada de la Cruz "muy positivamente, aquí hay mucha gente que necesita esta fuerza". David cree que "es un paso muy grande" y destaca el respeto con que se ha vivido la ceremonia: "no han tenido que llamar la atención de nadie y quien más, quien menos, ha rezado, todos hemos rezado".

Paulino, uno de los capellanes de la cárcel, resalta que "a veces son los más olvidados -refiriéndose a los internos- y está bien que la Cruz y los cristianos nos acerquemos a ellos". Paulino insiste constantemente que se trata de personas: "No son la basura de la sociedad, son personas y cualquiera en sus circunstancias estaría aquí".
Un interno mexicano se refiere a estas fechas tan señaladas: "en diciembre, por las fechas, se respira muchas tristeza, es muy doloroso estar aquí".

Amalia, recibida como "mami" a la entrada del icono, se refugia en la fe para sobrellevar la vida en el penal: "La fe me ayuda a llevarlo un poco mejor, es muy duro pensar que mis hijos están esperándome cuando salga".

Los capellanes son muy demandados en el centro. Juan Carlos se queja de que es difícil confesarse ya que constantemente se ven interrumpidos por otros internos que desean hablar con el sacerdote. "No hay un tiempo reservado para la confesión. Trato de rezar por la noche y pedir perdón muchas veces".

Paulino resume la misión de los sacerdotes en la cárcel: "Tratamos de estar con ellos y hacer lo que podamos por ellos, esa es nuestra misión principal".

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Comentarios (1) Añadir comentario
#1   MARGARITA GUTIÉRREZ RODRÍGUEZ  02/01/2010
Me ha emocionado leer el encuentro de los presos con la Cruz. El mismo Jesús dijo "estuve preso y me visitasteis", por lo tanto él se identifica con los que están en la cárcel. Ojalá pueda darles pronto la libertad del espíritu y la de la persona, para que puedan reinsertarse en la sociedad de una manera digna y sean respetados sus derechos.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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