Como en tantos otros lugares del mundo las Hermanas de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta llevaban tiempo preparando un momento tan especial como la cena de Nochebuena con los más necesitados, gente de todos los países, colores y religiones. El lugar de la celebración también era especial. Ante el deseo de que nadie quedara fuera -sus comedores se quedaban pequeños en la celebración de Nochebuena- se trasladaron al colegio de los Sagrados Corazones, en la calle Ferraz.Este año los voluntarios que se encontraban allí echando una mano se encontraron con un invitado sorpresa. El cardenal Rouco había acudido a saludar y participar en la noche más memorable del año, la noche en la que las familias se reúnen para celebrar el cumpleaños más famoso de la historia.
Antes de la cena que se ofrecía en el centro se celebró una misa de Navidad para los más de 400 indigentes que allí se congregaron de todas las nacionalidades. Muchos de los allí presentes apenas chapurrean unas palabras en español, pero independientemente de su lengua materna todos los allí reunidos asistieron con devoción al acto central de la tarde.Tras la misa monseñor Rouco departió con los más de 400 indigentes que esa noche abarrotaban el comedor de las Hermanas de la Caridad. Mesa por mesa el cardenal saludó a todos los comensales y a los voluntarios que habían acudido a ayudar a las Hermanas de la Caridad.
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